Erial

Erial

Un galgo sin nungún tipo de señal de pertenecer a nadie, vagando a su suerte, no es una vista extraña, sobretodo en el sur de España. En Valdepeñas, a Noa – como se la bautizará más tarde – le han dado de comer los obreros del solar, que han avisado a las chicas del refugio a ver si pueden cogerla, más que nada por si provocara un accidente en la carretera cercana.

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